Cómo comparamos los sistemas de calefacción
Para comparar combustibles distintos hay que llevarlos a la misma unidad: el kWh útil, es decir, el calor que llega de verdad a tu casa.
Coste del kWh útil = precio por unidad ÷ (kWh por unidad × rendimiento)
Después se multiplica por la demanda de calor anual de la vivienda, que estimamos con la superficie y el clima o que puedes introducir si la conoces por el certificado energético. Una bomba de calor con un SCOP de 3,5 entrega 3,5 kWh de calor por cada kWh de electricidad: por eso su kWh útil cuesta mucho menos que el de un radiador eléctrico, aunque usen la misma luz.
Los resultados solo incluyen el consumo. El coste de instalación, los términos fijos y el mantenimiento cambian mucho entre viviendas. Lo analizamos en qué calefacción es más barata.
Trucos que ahorran con cualquier sistema
- Baja un grado el termostato: es la medida más sencilla y con más efecto en la factura.
- Programa horarios y baja la temperatura por la noche y cuando no hay nadie.
- Evita fugas de calor: burletes, cortinas y cerrar persianas al anochecer.
Más ideas en trucos para ahorrar en calefacción.
Preguntas frecuentes
¿De dónde salen los kWh por bombona o por litro?
Del poder calorífico de cada combustible: unos 12,7 kWh por kg de butano (unos 158 kWh por bombona de 12,5 kg), unos 10 kWh por litro de gasóleo y unos 4,8 kWh por kg de pellet. Son valores aproximados.
¿Qué es el SCOP?
El coeficiente de rendimiento estacional de una bomba de calor: cuánto calor produce por cada kWh eléctrico a lo largo de la temporada. Aparece en la etiqueta energética del equipo.
¿Por qué la demanda depende del clima?
Porque una vivienda en la Meseta necesita mucho más calor en invierno que una en la costa. Los valores por clima son orientativos para una vivienda con aislamiento medio.
¿Se guardan mis datos?
No. El cálculo se hace en tu navegador.